José Agustín Ramírez falleció este martes 16 de enero, pero su legado en la literatura mexicana será eterno, como sus decenas de anécdotas que lo catapultaron como un camaleón, un escritor que rompió las barreras del espectador y se involucró en un movimiento que fue denominado “La Literatura de la Onda” -término que siempre rechazó-.
Entre sus historias más conocidas se encuentra aquella donde terminó en el Palacio Negro de Lecumberri por presuntos delitos de narcotráfico, cuando México era otro país, comandado por el entonces jefe de Departamento de Policía y Tránsito del Distrito Federal, Arturo “El Negro” Durazo.
Seguir leyendo:
Muere José Agustín: estos son sus tres libros más famosos
José Agustín: así fue el romance que tuvo el escritor con Angélica María cuando estaba casado con Margarita Bermúdez
Cabe señalar que en la actualidad, el recinto de Lecumberri se encuentra en la alcaldía Venustiano Carranza, donde alberga el Archivo General de la Nación (AGN), donde público usuario puede acceder a documentos antiguos. Un momento para toparnos de frente con la historia.
¿Cómo fue detenido José Agustín?
En una de sus obras, conocida como “El Rock de la Cárcel”, el también guionista egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), narra que luego de visitar a sus hermanas en el puerto de Acapulco y regresar a la Ciudad de México, junto a su esposa Margarita Daltón, pasaron a visitar a su amigo Salvador Rojo, con quien estaba preparando su película “Ya sé quién eres”.
Ahí, en el domicilio de su amigo, fumaron marihuana, aproximadamente 60 gramos, que de acuerdo con el autor de “La Tumba” guardaron en un empaque de leche en polvo. Nunca se imaginó que alrededor de 10 agentes federales ingresaran al domicilio y realizaran un cateo donde localizaron la droga.
Foto: Cuartoscuro
Al final, sin una investigación ni una acusación formal, José Agustín fue llevado al Palacio Negro de Lecumberri y fue procesado por el delito de narcotráfico, por encabezar supuestamente una banda delictiva dedicada al tráfico de drogas. En la cárcel comenzó otra etapa del autor.
El Palacio de Lecumberri, un espacio para seguir creando
Tanto Salvador, Margarita y José terminaron “clavados” en el Palacio Negro, pese a no tener ningún sustento fuerte para comprobar el delito. Tiempo después Agustín confesó que la lata de leche en polvo era suya, por lo que las autoridades decidieron soltar a su esposa.
Su experiencia en la cárcel lo hizo más cercano a la literatura y conoció a intelectuales como José Revueltas, autor de “El Apando”. En 1971 logró su libertad gracias a Angélica Ortiz, la mismisima madre de Angélica María, con la que había sostenido una relación.
La entonces productora pidió al secretario de Gobernación, Mario Moya, que interviniera a su favor para que su exyerno pudiera salir del “bote”.











