Advierten que sobreexplotación pone en riesgo su recuperación y urge respetar tallas mínimas.
Por Alejandro García
El pepino de mar se mantiene entre los recursos marinos que requieren mayor vigilancia y manejo responsable en la entidad, luego de años de extracción intensiva que impactaron a la población. Víctor Manuel Vidal Martínez, titular del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS), advirtió que la sobreexplotación puede empujar a las especies a un punto en el que, aún con presencia de adultos, la recuperación ya no es viable.
En su declaración, Vidal Martínez explicó que cuando un recurso se explota “de manera desmedida”, la población entra en una caída que puede conducir a la extinción local. “Todas las poblaciones se comportan… como si fuera una montañita; si uno se pasa, esa montañita se va para abajo… y ya aun cuando hay adultos, ya no hay oportunidad de mantener la población”, señaló.

Para evitar un nuevo desplome, el titular del IMIPAS llamó a respetar las medidas de manejo, como tallas mínimas y límites de captura, al subrayar que las cuotas establecidas son la base para sostener la pesca en el tiempo. “Debemos… mantener las tallas mínimas necesarias y la cantidad… que nos dé la cuota que debemos de pescar para poder mantenerla en el largo tiempo”, afirmó.
Vidal Martínez ubicó al pepino de mar entre los productos que han resentido la presión pesquera en la Península de Yucatán. Además, mencionó que otros recursos de alta demanda -como caracol, pulpo, pargos y camarón- se encuentran en niveles de aprovechamiento cercanos al máximo sustentable, por lo que insistió en reforzar el cumplimiento de las recomendaciones técnicas para no comprometer su futuro.
El investigador reconoció que el reto también es económico, al tratarse de una actividad ligada al sustento de comunidades costeras. Ante ello, planteó que la salida no debe ser aumentar el volumen extraído, sino mejorar el ingreso mediante procesos y comercialización: En lugar de pescar volumen, lo que habría que hacer es generar mejores productos… para dar el valor que estamos esperando, dijo, al referirse a opciones como fileteado, ahumado u otros derivados.
También destacó la trazabilidad como herramienta para agregar valor y desalentar la pesca ilegal, al permitir que el consumidor conozca el origen del producto. Como ejemplo, relató experiencias comunitarias donde se incorpora un código QR con datos de la cooperativa, el sitio y la fecha de captura, lo que respalda que la extracción se realizó con permisos y dentro de zonas autorizadas.
“La trazabilidad es una maravilla para poder darle valor agregado a nuestros productos pesqueros”, sostuvo.
De acuerdo con Vidal Martínez, seguir las cuotas y reglas de manejo permite que los recursos se mantengan disponibles a largo plazo.
“Eso nos permitirá tener recursos… que podamos dejarle como herencia a nuestros hijos”, concluyó. En Quintana Roo, donde el pepino de mar ha sido históricamente un foco de presión y vigilancia, el mensaje -insistió- es claro: conservación, cumplimiento y valor agregado para sostener la actividad sin llevar al límite a la especie.











