En un comal de barro muy grande, colocado “sobre el tlecuil, que se sostiene de tres piedras, mi abuela ponía mezotes, esas hojas muy secas del maguey para que prendiera rápido, rapidísimo, ahí en ese fuego preparaba los quelites cenizos y los nopales, mientras estaban verdes, en su metate hacía sus propias tortillas y en su molcajete su salsa, comíamos de todo, mientras ella nos contaba para qué servía cada planta del monte, el toronjil para el dolor de panza o el ajenjo para los corajes”, así a detalle recuerda Carmen Ramírez a la mujer que le enseño todo sobre el campo.
Hoy Doña Carmen – como le dice la gente de su comunidad en San Andrés Totoltepec– es una de las mujeres reconocidas por sembrar especies nativas en suelo de conservación de la Ciudad de México, lo cual ayuda a preservar más de 300 plantas comestibles, además de comercializar productos oriundos de su pueblo que ya no son fáciles de encontrar en otras zonas, por lo que asevera: “la importación de semillas que muchos productores hacen para poder vender rápido y barato ha dejado de lado la promoción de nuestras raíces, además el uso de pesticidas y químicos enferman a gran parte de la población en el mundo, por eso es importante nuestro trabajo en el campo, y que las mujeres se sientan orgullosas de cuidar a nuestros hijos desde la alimentación”.
Hortalizas El Edén, nombre de los huertos de Carmen y su familia, logró obtener el Sello Verde, Distintivo Certificado Agroecológico para Suelo de Conservación, el cual es una estrategia de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) para fomentar cultivos agroecológicos que estimulen la inversión y la creación de empleos, y que con ayuda de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (CORENADR), los productores logran certificar la cosecha de productos libres de contaminantes, con un riego de agua limpia, y que combaten plagas de manera natural, además de hacer compostas, y evitar erosionar los suelos para cuidar los mantos acuíferos, tal emblema se renueva año con año.
Pero para la familia Ramírez no todo el camino fue fácil, “en la pandemia por COVID, nuestro producto principal eran las flores de ornato, como las hortensias, pero todos nuestros clientes de florerías cerraron, mi esposo desesperado empezó a tirarlas todas pues se estaban echando a perder sin venta, yo nunca perdí la fe, como no teníamos mucho que comer empecé a sembrar cilantro para nuestro consumo, y algunos familiares y vecinos empezaron a comprarnos porque buscaban algo sano y natural sin exponerse, así fue como iniciamos este sueño, al final la tierra y el campo nos salvaron” detalló Carmen.
Acelgas con el tallo rosa, verde, morado y amarillo, nopales nativos de Tlalpan, epazote, lechuga, verdolagas nativas, destacan al salir de la tierra, entre los cultivos que ponen en alto la riqueza de la flora silvestre mexicana.
Los productos de Doña Carmen y otras mujeres emprendedoras se pueden encontrar en el Centro Cultural Los Pinos, los días sábado y domingo, y en distintos mercados itinerantes anunciados en las redes sociales de la CORENADR.
- 59% del suelo en la CDMX es de conservación
- 150 destinos turísticos existen en suelo de conservación
- 29% de este suelo está en Tlalpan
- 176 hectáreas de SC recuperó CORENADR en 2023
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