Las imágenes son terribles y se repiten. Grandes edificios en Siria, Turquía y otros países afectados por los sismos han caído, dejando decenas de muertos, cientos de heridos y miles de personas sin hogar.
La lección aprendida dolorosamente en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985 ha rendido frutos a lo largo del tiempo. Aunque mecida por los temblores al encontrarse en una de las zonas con mayor actividad sísmica de la región, cada vez son menos los edificios que se caen en la urbe y eso tiene una explicación.
“Yo trabajé con Heberto Castillo durante 24 años de mi vida. Durante el temblor del 85, Heberto Castillo era diputado y apenas se pudo comunicar conmigo me dijo ‘Benjamín, necesito que me consigas una fotografía aérea de la Ciudad de México y un plano de Tenochtitlán’”, rememora el arquitecto Benjamín Romano, artífice de la Torre Reforma y uno de los expertos mexicanos de mayor renombre a nivel internacional.
De acuerdo con Romano, al comparar ambas imágenes, el ingeniero Heberto Castillo hizo un descubrimiento crucial: no toda la superficie de la Ciudad de México se encontraba en el mismo nivel, puesto que en el fondo del lago había también valles, montañas y otras condiciones geográficas que no se habían tomado en cuenta.
“Él se dio cuenta porque cuando tembló no entendía por qué en San Antonio Abad había edificios que se cayeron y edificios que no se cayeron, porque él pensaba que todo era lago.
“Cuando le llevé el plano de Tenochtitlán y él empezó a sobreponerlo, se dio cuenta que había edificios sobre islotes de Tenochtitlán y había edificios sobre las calzadas de Tenochtitlán. De ahí él sacó un concepto que se llama espectro de sitio”, detalla.
En palabras simples, el espectro de sitio es un análisis del suelo ante la posibilidad de movimientos telúricos de diferentes magnitudes y direcciones, lo que permite anticipar cómo se comportarán los edificios que se construyen sobre ellos.
La ayuda que han prestado a la ciudad es dramática. Mientras que en 1985 se informó el desplome de 371 edificios, en 2017, tras años de aplicación de las normas complementarias de construcción de 1987, se reportaron daños en 59 construcciones.
“Quiere decir que hemos venido mejorando el parque inmobiliario, en el 2017 se cayeron muchos edificios que se debieron de haber caído en el temblor 85, que no habían hecho espectros de sitio.
“En el 85 se cayeron más edificios que en el temblor del 57, porque el 57 éramos una ciudad de ‘banquitas’, y entre el 57 y el 85 crecimos de altura”, explica Romano.
Para el arquitecto, quien el 31 de mayo recibió la Medalla al Mérito en Artes por parte de la Asamblea de Representantes de la Ciudad de México, la visión de Heberto Castillo ha ayudado a hacer de la urbe un sitio más seguro en cuanto a los sismos y, con ello, ha salvado miles de vidas.
“La Ciudad de México se va a mover, pero no nada más la Ciudad de México, toda la meseta o sea, Morelia, Querétaro; todos nos movemos porque en América del Norte tenemos una capa que está empujando al continente.
“Desde que el hombre pisó la Luna, esto se ha venido midiendo y América del Norte tiene un desplazamiento promedio de 20 centímetros por año hacia poniente. No podemos evitar que las capas tectónicas se estén empujando y que el continente se está moviendo, no lo podemos evitar, pero lo que sí podemos hacer es lo que hizo Heberto: prepararnos para eso”, concluye.










