Aureliano Torres Ramírez, de 22 años de edad, uno de los jóvenes quien se encontraba trabajando dentro del pozo, minutos antes de la tragedia, corrió a los brazos de su madre al verla llegar a la mina.
Aureliano logró salvarse luego de que saliera a comprar un refresco, instantes antes del colapso de la mina.
“Solo escuché un tronido”, dijo el angustiado minero que visiblemente consternado abrazaba a su madre para consolarla porque su hermano Ramiro Torres Ramírez, de 24 años de edad, no corrió con la misma suerte.
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